Se hace camino al andar.....

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miércoles, 19 de septiembre de 2018


Ahora deseamos presentar nuestro proyecto a inversores !!


A menudo se nos acercan emprendedores y nos plantean la necesidad de encontrar un inversor para su proyecto. Se dan cuenta de que con la inversión que plantearon al inicio no pueden salir al mercado o que están acabando los recursos y no pueden dedicar más tiempo y dinero a riesgo de tener que abandonar.

Hasta este punto tienen definida la idea y es muy clara la necesidad. Tienen claro que tienen un nuevo producto o servicio, lo han enseñado a algunos conocidos que entienden del sector, conocen bien su entorno y les han animado a que lo lancen al mercado. En este momento interesa que les presentes inversores

Tienen un plan de negocio que es básicamente la definición más o menos detallada del producto o servicio y alguien que conoce el sector que les hace las veces de mentor. Ante este escenario, que se repite en un gran número de ocasiones, es necesario centrarnos para evitar quemar en vano gran número de energías, dinero y finalmente tiempo, que a la postre es el recurso más caro que maneja el emprendedor, aunque no lo parezca y en muchos casos no se dé cuenta de ello.

 
Es por esto que hemos planteado cinco reflexiones importantes para poder presentar un proyecto a inversión y nos gustaría compartirlas contigo:

1.    Debes tener un equipo. Es habitual tener una idea y empezar a desarrollarla de forma individual, hasta tenerla más o menos madura. Aunque puede parecer lógico, éste no es el mejor camino para emprender. Nos cuesta confiar en los demás por miedo a que nos puedan "robar" la idea. Pero la realidad es que uno de los puntos más importantes y difíciles de conseguir al iniciar un proyecto es disponer de un equipo multidisciplinar y compensado. Ésta es la primera cosa que valorará un inversor.

2.    Debes tener una propuesta de valor muy bien definida. Una cuestión que parece sencilla y en realidad no lo es tanto, es tener una idea clara de la propuesta de valor. Habitualmente nos extendemos en explicaciones sobre el producto, pero no en sus diferencias con los demás, que al fin y al cabo serán la razón por la que nos comprarán a nosotros y no a los demás.
3.    Debemos disponer de un cliente. Habitualmente nos da confianza pensar que nuestro público objetivo o el de nuestro producto o servicio es muy amplio. Pensamos que como más amplio sea, más facilidad habrá para consolidar venta. Esto no es necesariamente así. Nuestro producto vale en el mercado en función de que realmente tenga una utilidad determinada y los mercados muy amplios a menudo tienen un foco de interés difuso.

4.    Debes plantear un plan de negocio bien desarrollado. Que tenga factibilidad, viabilidad y sobre todo que sea justificable. En este sentido deberemos tener disponer de un desarrollo de métricas que nos permita defender cada una de las aseveraciones del proyecto. El inversor sabe que algunas cosas no se cumplirán pero debe ver que realmente está construido y no solamente planteado.


5.    Debes haber pensado que perfil de inversor nos interesa. Ya que no todos los inversores son adecuados para invertir en tu proyecto. Hemos de buscar un perfil de características que le permitan sentirse interesado por el mismo. En general podríamos hablar de inversores sectoriales o territoriales, pero en cada caso se ha de estudiar muy bien a quien se le plantea así como el discurso que se utiliza con cada uno de ellos. No nos vale una presentación para la inversión. Lo adecuado sería una específica para cada caso sabiendo el perfil y los intereses del inversor.

6.    Buscar un inversor a partir de una idea es un arduo trabajo, sobre todo si no tiene más desarrollo previo. Esto no quiere decir que no sea posible encontrarlo, pero el que si es cierto que es complejo y en muchos casos más lento de lo que el propio emprendedor se plantea. Por ello y siempre que sea posible, es  importante disponer del desarrollo previo del modelo de negocio, un pequeño estudio de mercado y de una primera factura o en su lugar un interés explícito de compra por parte de alguien que justifique la solidez de la propuesta.


Este post ha sido realizado por Lluis Godayol Gené
emprendedor “multi reincidente” CEO de INpulsaempresa

viernes, 24 de agosto de 2018

He tenido una idea que.........!!!!

Quien no ha dicho esta frase alguna vez. Y además con razón ya que es indudable que ideas tenemos todos y me atrevería a decir que muchas cada día en función de nuestro interés, capacidad imaginativa y sobre todo de la capacidad de observación que tengamos por el entorno que nos rodea. También es habitual que después de pensarlo un poco y valorar sus puntos mas superficiales decidamos que podríamos ganar dinero con ello al convertirlo en una empresa. A esto le llamamos una oportunidad y el solo significado de la palabra nos anima más a seguir dándole vueltas.
Las ideas contra el que pueda parecer no son buenas ni malas y podremos empezar a ponerles un adjetivo en el momento de la ejecución o en el transcurso de su puesta en marcha en el mundo real.
En este punto es donde descubrimos una primera parte de nuestro problema. Por donde empezamos?. El valor de la idea radica en su adecuación al mercado y su capacidad de resolver las necesidades de alguien y esto en la mayoría de las ocasiones no puede significarse en una idea sin mas, sino en la adaptación de ésta al entorno en el que queremos ponerla en practica.
En la mayoría de los casos tenemos unas habilidades innatas o adquiridas que son las que han "encendido" la llama de nuestra idea. Hasta aquí sabemos el problema que podemos solucionar y la necesidad que resolveremos, pero nos hará falta un recorrido mas o menos largo para llegar a convertir nuestro esfuerzo en satisfacción de alguien y finalmente en dinero.
Deberemos conocer bien el mercado, desde el punto de vista de quien comprará. Nos hará falta saber que necesitamos para llegar a él. Deberemos crear un modelo de negocio que con el mínimo coste dé el rendimiento adecuado. Tener claro el porqué ahora es el momento de hacerlo y sobre todo definir el producto o servicio de forma que no tengas que ser tu quien lo vende sino el cliente quien desea comprarlo. 
En este momento es cuando estarás en el punto de convertirte en empresa. Esto lleva un tiempo, ni mucho ni poco, pero lo que has de procurar es encontrar la forma de llegar de la idea a la primera factura en el mínimo tiempo posible

martes, 22 de mayo de 2018


¿Cuánto vale mi idea?

Después de conversar un rato con un emprendedor que acabo de conocer, que me ha contado con entusiasmo un proyecto que tiene en mente y que después de explicárselo a sus amigos y conocidos le han dicho que es acertado. Me cuenta que ha hecho algunas averiguaciones sobre el mercado y ha desarrollado el servicio que  quiere ofrecer, pero a partir de aquí empieza a preguntarse por qué a los demás, y especialmente a los posibles inversores, no les atrae tanto como a él mismo, al que le ve todas las ventajas. La primera cosa que habitualmente preguntas en estos casos es, en que puedo ayudarle, como cree que puedo hacer algo por él. Generalmente la respuesta siempre es la misma. Necesito un inversor para…….. Llegados a este punto siempre me gusta volver atrás para centrarnos nuevamente en la situación.

Tendemos a confundir dos términos. Cuando hablamos y explicamos que tenemos una idea, más o menos elaborada, decimos que tenemos un proyecto. Cuando lo único que realmente tenemos es una idea, que sin ninguna duda puede ser muy buena, pero que todavía no es nada más que una idea. Ideas tenemos muchas cada día, pero lo que hace las ideas diferentes y sobre todo consistentes es su ejecución.

En general es más fácil tener ideas que proyectos porque las ideas se generan solas en el entorno de las temáticas y sobre las habilidades en las que hemos sido adiestrados anteriormente. En este momento las ideas no valen nada. Son un punto de partida para empezar a realizar el proyecto, que si lo pensamos bien, no es poco. Las ideas empiezan a tener valor cuando se ponen en movimiento y es entonces cuando poco a poco se convierten en proyecto. El proyecto toma forma cuando tu idea, además de ser tuya, vas a compartirla con quien te ha de comprar y ves según el modelo de negocio que hayas decidido, si tiene posibilidades de progresar y en cuanto tiempo.

El proyecto es la idea  en movimiento. Es el camino que te acerca al consumidor y que facilita su introducción en el mercado a través de un modelo de negocio adecuado para el consumidor para quien hemos diseñado el producto o servicio.
Es muy importante recorrer este camino i recorrerlo bien y rápido porque para emprender el tiempo que va desde la idea a la primera factura es uno de los elementos determinantes del éxito del proyecto. Ya estas tardando……empieza ya!!
Lluis Godayol Gene
INpulsaempresa


miércoles, 11 de abril de 2018


Pocas frases he leído que definan tan bien la realidad de la decadencia de las empresas. Si de algo no nos damos mucha cuenta es que en el mundo empresarial, lo que no crece se hace pequeño y que para crecer debes mantenerte fuera de la zona de comfort.

"Cuando el ritmo de cambios dentro de la empresa es superado por el ritmo de cambios fuera, el final esta cerca"

                                                                  Jack Welsh

                                                                                                             (1935-      )


A demás esto nunca ha sido tan verdad como ahora. La innovación nos ha traído multiples oportunidades pero también una exigencia, ser capaces de mantener nuestro negocio en modo innovación. Aún hay quien piensa que en su mercado empresarial no puede innovar y nunca a sido esta afirmación tan falsa. Tendemos a confundir innovación con tecnologia o pensamos que cualquier cosa que hagamos tiene que estar de la mano de ésta y no es así. La tecnologia ayuda, es una herramienta pero en el mundo actual el consumidor busca experiencias extraordinarias sea cual sea el producto que demanda. Analicemos bien nuestro producto, valoremos nuestro mercado y hagamos el esfuerzo de mirar el producto desde el mercado y no el mercado desde el producto. Pronto veremos la diferencia y le daremos la razón a Jack Welsh

viernes, 9 de marzo de 2018

La actitud hace la diferencia


En la sociedad actual cada vez es más claro que el éxito empresarial no está estrictamente ligado al éxito económico pura y simplemente, aunque es claro que el empresario asume un riesgo y por tanto desea obtener una rentabilidad del mismo y un reconocimiento social que en muchos casos lo da el capítulo económico. A pesar de ello cada vez más la empresa se esta convirtiendo en una herramienta social y está siendo considerada como tal.


Cuando la gente se asocia por el dinero: un concepto interiorizado en el común de la sociedad, sólo se atraen personas cuya meta es ser ricos, y la sociedad lo percibe. Por el contrario, si consideramos a la empresa como un “servicio social” y el empresario asume la actitud de “servidor público” generador de trabajo y riqueza, a través de negocios basados en conocimiento e innovación; ésta visión de la empresa cambia el sentido del proyecto de vida del propio empresario, que descubre una sociedad que ahora lo percibe como un “bien social” merecedor de protección, estímulo y respeto.

 Esta actitud innovadora resulta tanto del aprendizaje colectivo como de la cooperación. Y marca la diferencia, porque las “empresas del conocimiento” y situadas en el entorno del conocimiento no se crean sólo para hacer dinero. Estan fundamentadas en la obtención de un beneficio que haga crecer a la sociedad en su conjunto y por esto la actitud es un factor fundamental en el desarrollo de la innovación y de la generación de nuevas actividades empresariales y modelos de negocio novedosos.