Se hace camino al andar.....

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martes, 5 de octubre de 2021

 

Ante el reto de formar un equipo para emprender

 

El primer gran reto que encontramos cuando nos enfrentamos a un nuevo proyecto es siempre el de construir un equipo que nos facilite poder desarrollarlo de forma adecuada y sostenible. Los primeros meses y posiblemente años de una compañía son difíciles porque precisamos de conocimiento, habilidades, capacidad y talento  para sortear los algunos de los problema de la puesta en marcha y el redactado del modelo de negocio . Nos encontramos solos, ya que la empresa no puede pagar por necesidades y difícilmente podemos disponer de todas estas aptitudes.

La pregunta que entonces se plantea es ¿Cómo debemos hacerlo para acercar a nuestro proyecto el equipo necesario para desarrollarlo? La respuesta no es sencilla, pero nos sirve para empezar.


Hay tres principios que debemos cumplir para llevar a cabo con éxito esta búsqueda:

·        Tener claros los perfiles necesarios para acompañarte. Para esto te será de mucha utilidad el DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades). Entre las tres primeras podrás encontrar cuáles son tus puntos fuertes y tus puntos débiles para enfilar el proyecto

·        Una vez definidos y disponiendo de unos perfiles que se  a tu interés, será imprescindible ponerte en modo de búsqueda activa de posibles aspirantes. Es importante que los posibles aspirantes que contactes tengan interés de escucharte, por lo que deberás preparar bien tu acción de venta del proyecto.



·       En tercer lugar y la más importante tu convencimiento y seguridad de poder explicarlo con solidez, claridad, convencimiento y por qué no, pasión, a tu candidato tercera persona. Esto demostrará que conoces los detalles, dominas el escenario en el que trabajas y tienes bien asimilado el proyecto, transmitiendo confianza.

En muchos casos nuestro factor limitante para lanzarnos a buscar un compañero de aventura es nuestra falta de seguridad en nuestras capacidades, ya sea por no disponer de los suficientes argumentos sobre la propuesta del proyecto o por nuestra falta de confianza en el modelo de negocio planteado. Un error habitual al plantear el proyecto a terceros es entretenernos dando detalles del producto o servicio en vez de explicitar nuestra propuesta de valor. Tengámoslo en cuenta porque es el punto donde perdemos muchas posibilidades de agradar. Ya que es lo define la posibilidad de “llegar lo más rápido posible de la idea a la primera factura.

Lluís Godayol Gené CEO de INpulsaempresa  

www.inpulsa.eu




 

miércoles, 25 de agosto de 2021

 ¿Cuánto vale la idea?

Hablando con emprendedores nos comentan detalles de algún proyecto que tienen en mente y que algunos de sus amigos les han animado a presentarlo asegurando que lo encuentran muy bueno. Nos explican que han hecho averiguaciones sobre el mercado y tienen definido el producto ó servicio que desean ofrecer. Hasta aquí todo va bien, pero en éste momento empiezan a preguntarse por qué a los demás, y especialmente a posibles inversores, no les atrae tanto como a él. 

Llegados a este punto, nuestra pregunta es como piensan que podríamos ayudarles para avanzar. Generalmente la respuesta siempre es la misma. Necesito encontrar un inversor para empezar a desarrollarlo. Entonces es interesante volver atrás y centrarnos en la situación del proyecto.

 



Tendemos a confundir dos términos. Cuando queremos explicar que tenemos una idea, decimos que tenemos un proyecto. Cuando lo que habitualmente tenemos es realmente la idea, que sin duda puede ser muy buena, pero que todavía no es más que una idea. Ideas tenemos todos, pero lo que hace las ideas diferentes y sobre todo consistentes, es su ejecución.

Tener ideas es la base necesaria para poder convertirlas en proyectos. Habitualmente las ideas nos aparecen en el entorno de los conocimientos y sobre las habilidades en las que nos hemos adiestrado anteriormente. En este momento las ideas no valen nada, pero son un buen punto de partida para empezar a desarrollarla sobre una base sólida de conocimiento para conseguir un proyecto que, si lo pensamos bien, no es poco.

 Las ideas empiezan a tener valor cuando se ponen en movimiento y es entonces cuando poco a poco se convierten en proyecto. El proyecto toma forma cuando tu idea, además de ser tuya, la compartes con quien te ha de comprar y ves según el modelo de negocio que hayas decidido, si tiene posibilidades de progresar y en cuanto tiempo. 

 El proyecto es la idea en movimiento. Este es el camino que te acerca al consumidor y facilita su introducción en el mercado a través de un modelo de negocio adecuado al cliente para quien hemos diseñado nuestra oferta.

Debemos recorrer éste camino y hacerlo bien y rápido, porque al emprender el tiempo que va desde la idea a la primera factura es uno de los elementos determinantes del éxito del proyecto.

 ¡Ya estas tardando……empieza ya!

 

martes, 8 de junio de 2021

 

Como debe ser nuestro plan de negocio

 

La definición de PLAN DE NEGOCIO es sencilla. No es más que un documento donde se plasma la viabilidad de una idea empresarial, como guía para poder desarrollarla de forma ordenada. Es la visión del futuro de la empresa y de lo que haremos para construirla.

Es habitual oír hablar del PLAN DE NEGOCIO. No solo porque es un instrumento técnico muy útil para plantear el desarrollo de las empresas, sino porque también es la llave para acceder a una posible financiación.

Por esto resulta importante tener entre nuestras prioridades la de diseñarlo concienzudamente, teniendo en cuenta el contexto y el entorno en él que se desarrollará nuestra idea. Con ello conseguiremos que el resultado no sea demasiado abstracto y alejado de la realidad.



Al escribirlo debemos pensar que lo leerán posibles socios, inversionistas a los que acudamos y va a ser durante mucho tiempo nuestra carta de presentación.

Un buen plan de negocio tiene tres puntos importantes que no debemos olvidar. Nuestra propuesta de valor, que explica en que somos diferentes de nuestros demás competidores. Nuestro cliente, que es a quien iremos dirigidos y finalmente cual es la necesidad que cubrimos en el mercado mediante nuestra idea. Todo ello servirá para configurar un modelo que al final será definitorio de nuestro proyecto.

Para construir un buen PLAN DE NEGOCIO debemos tener muy en cuenta su escalabilidad, ya que en la actualidad no se concibe viable una empresa que no tenga aspiraciones globales. Por ello debemos proyectarnos como escalables y plasmarlo en nuestra planificación.

Debemos explicar nuestra idea de forma sencilla, teniendo en cuenta quien va a leerlo. En el deberemos hablar de calidad, de respeto al medio ambiente, de sostenibilidad y sobre todo de servicio al cliente. No debemos olvidar que nunca habíamos estado tan cerca y a la vez tan lejos de nuestra venta como en la actualidad.

Por ello debemos considerar la parte de Gestión Tecnológica no solo como un elemento actualmente imprescindible, sino también como una parte decisiva en nuestra Gestión Estratégica. En este punto debemos tener presente un concepto importante y poco trabajado en muchos proyectos, las barreras de entrada. Valorarlas, reconocerlas y trabajar con ellas nos permitirá mantener alejados a los competidores en los primeros y más difíciles años de expansión. A demás y sobre todo, mantendrá más tranquilos a nuestros posibles inversores.

Un PLAN DE NEGOCIO no es un trabajo de un fin de semana, es posible que necesitemos alrededor de cuatro meses o más para lograr el documento apropiado, pero más que concebirlo como un trabajo, debemos prepararlo para convertirlo en un proceso en el que deberemos invertir tiempo, pero que nos retribuirá con creces su dedicación. Para ello no debe ser especialmente extenso, sino concreto.

En el deberemos remarcar bien la importancia de nuestro equipo y sus habilidades y funciones. El día que lo pongamos en marcha, ésta será precisamente la fortaleza más importante de la que dispondrá. No debemos ser modestos ni atrevidos, pero si hemos de pecar de algo es de valientes. Nuestro plan deberá ser sencillamente creíble y financieramente viable, por lo demás el tiempo nos ayudará a ajustarlo.

Este post forma parte de la colección de ON-Line CAMPUS para emprendedores de @INpulsaempresa que podréis encontrar en www.inpulsa.eu

 

martes, 25 de mayo de 2021

 

¿Valoramos a nuestros futuros clientes?

 

Esta es una cuestión que creo que no tenemos suficientemente bien aprendida. O al menos no le damos la importancia que realmente merece. Cuando planificamos nos resulta difícil pensar en quien acabará comprando lo que hemos creado. Y sin duda este será el reto que a la postre marcará el éxito o fracaso de nuestro proyecto y los que nos produce dudas e incertidumbres. A demás es el momento en que empezamos a tomar las primeras decisiones "a riesgo".

 Hay dos palabras clave que definen exactamente esta situación. La primera es VALOR y la segunda es NECESIDAD. Es importante que nuestro cliente perciba el valor de lo que le estamos presentando, de lo contrario dejara pronto de atendernos en beneficio de otras alternativas. Precisamente el cubrir sus necesidades, conocidas e incluso desconocidas, será lo que le haga prestarnos atención y decidir su apuesta por nosotros.

 Cumplir con este trabajo implica entrar en un espacio desconocido que es el de la ejecución, hasta ahora todo ha sido planteo teórico sobre nuestra idea, pero pronto debemos enfrentarnos con quien ha de validarla. Esto solo podremos conseguirlo en la calle, en relación con quien unos meses más tarde deberá comprarnos el resultado de nuestro esfuerzo.



Es en este momento en el que tendemos a encerrarnos en nuestro proyecto y preferimos enfocar los esfuerzos en mejorar el producto o servicio pensando que por este camino convenceremos. Por contra debemos pensar que "Lo excelente es el peor enemigo de lo bueno" i que....

 Cuando nos enfocamos a un nuevo reto empresarial tendemos a centrarnos en nuestro producto o servicio, porque en la mayoría de los casos forma parte de la aplicación de nuestras habilidades y estamos tan "enamorados" de la idea que no se nos ocurre pensar más allá de la misma. Hacemos grandes esfuerzos para explicar, cuando posiblemente lo que deberíamos hacer por encima de todo es escuchar.

 Si te ha gustado éste post no la olvides al emprender y recuerda que nunca antes había sido tan importante la opinión del cliente. La amplitud de la oferta, la comunicación existente y el acceso a los productos de forma casi ilimitada nos obliga a pensar que es el cliente que nos compra, no nosotros que le vendemos.  

 

 

miércoles, 5 de mayo de 2021

 

Antes de presentar nuestro proyecto a inversores


A menudo conversamos con emprendedores y nos plantean la necesidad de buscar un inversor para su proyecto. Se dan cuenta de que con la inversión que plantearon al inicio no pueden salir al mercado o que están acabando los recursos y no pueden dedicar más recursos sino es a riesgo de tener que abandonar.


 
En este punto está definida la idea y es muy clara la necesidad. Aseguran que disponen de un nuevo producto o servicio, lo han enseñado a conocidos que dominan el sector y les han animado a que lo lancen al mercado. En este momento les interesa que les presentes inversores.

 Disponen de un plan de negocio que es básicamente una definición más o menos detallada del producto o servicio y alguien les hace las veces de mentor. Ante este escenario que se repite en muchas ocasiones es necesario centrarnos para evitar que se quemen en vano gran número de energías, dinero y finalmente tiempo, que a la postre es el recurso más caro que maneja el emprendedor, aunque en muchos casos no se dé cuenta de ello.

 Llegados aquí vamos a plantear cinco reflexiones que creemos importantes antes ir a inversión y nos gustaría compartirlas:

Debemos tener un equipo. Es habitual tener una idea y empezar a desarrollarla de forma individual, hasta tenerla más o menos madura. Aunque puede parecer lógico, no es el mejor camino para emprender. Nos cuesta confiar en los demás por miedo a que nos puedan "robar" la idea. Pero la realidad es que uno de los puntos más importantes y difíciles de conseguir al iniciar un proyecto es disponer de un equipo multidisciplinar y compensado. Ésta es la primera realidad que valorará un inversor.

Debemos tener una propuesta de valor muy bien definida. Una cuestión que parece sencilla y en realidad no lo es tanto es tener una idea clara de la propuesta de valor. Habitualmente nos extendemos en explicaciones sobre el producto, pero no en las diferencias del mismo con los demás, que al final serán la razón por la que nos comprarán a nosotros y no a los otros

Debemos disponer de un cliente. Habitualmente nos da confianza pensar que nuestro público objetivo es muy amplio. Pensamos que como más amplio sea, más facilidad habrá para consolidar venta. Esto no es necesariamente así. Nuestro producto vale en el mercado en función de que realmente tenga una utilidad determinada para un perfil determinado y los mercados muy amplios a menudo tienen un foco de interés difuso.

Debemos tener un plan de negocio bien desarrollado. Que tenga factibilidad y viabilidad y que ambos sean justificables. En este sentido deberemos tener, a ser posible, métricas que nos permitan defender cada una de las aseveraciones del proyecto. El inversor sabe que algunas de ellas no se cumplirán, pero debe ver que realmente está construido y no planteado.

Y finalmente debemos tener claro que perfil de inversor nos interesa, puesto que no todos los inversores son adecuados para todos los proyectos. Hemos de buscar un perfil de unas características determinadas que le permitan sentirse interesado por el mismo. En general podríamos hablar de inversores sectoriales o territoriales, pero en cada caso se ha de estudiar muy bien a quien se le plantea, así como el discurso que se utiliza en cada uno de los casos. No nos vale una presentación para la inversión. Lo adecuado será una para cada caso, sabiendo el perfil y los intereses del inversor.

Buscar un inversor a partir de una idea es un arduo trabajo, que no quiere decir que sea imposible, pero que si que es complejo y en muchos casos más lento de lo que el propio emprendedor se plantea. Por ello y siempre que sea posible será importante disponer de una primera factura o en su lugar un interés explícito de compra por parte de alguien que justifique la solidez de la propuesta.

Este contenido forma parte de la colección de acompañamiento a emprendedor de @INpulsaempresa que podréis encontrar en www.inpulsa.eu