Se hace camino al andar.....

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viernes, 4 de diciembre de 2020

 

¿Generando ideas de negocio?

La generación de ideas para crear nuevos conceptos de negocio no es algo banal, bebe realizarse mediante el desarrollo y la visualización de la necesidad, situada en el espacio y  tiempo en función del producto o servicio que estamos considerando.

Ésta debería ser una competencia muy apreciada en la actualidad, no solo al emprender sino también en el intraemprendimiento empresarial. Muchas empresas precisan de ella para reinventar su modelo de negocio y adaptarlo a nuevas necesidades y debería ser parte de la formación del capital humano en todos los programas educativos. 

Desarrollándola podemos crear ideas innovadoras, mejorar productos o servicios existentes en una empresa y diseñar procesos y estrategias más competitivas e innovadoras.

En este punto deberemos considerar los elementos claves de la creatividad. Uno de ellos que a menudo se repite es: “un emprendimiento en solitario muy difícilmente tendrá éxito”. El emprendimiento y la reinvención de modelos de negocio se construye en equipo y difícilmente se logra a través de una única opinión.

Tener perspectivas diversas del mismo problema es enriquecedor y aumenta las posibilidades de crear una propuesta de valor atractiva y plural.

Veamos cómo debemos hacerlo para mejorar el proceso:

1.    El trabajo en grupo produce múltiples visiones del problema y anima a su resolución mediante la aportación nuevas ideas. Todas ellas pueden ser debatidas, seleccionando las que nos ofrezcan un mejor desarrollo hacia el resultado.

2.    Cada una de ellas puede ser complementaria a las demás propuestas, el conjunto de las mismas puede ser el resultado adecuado para la solución del problema.

3.    Intentar no desperdiciar ninguna de las propuestas
. Criticar cualquiera de ellas perjudica al propio proceso y a la búsqueda de la solución.

 En este punto y después de haberlo trabajado concienzudamente deberemos darnos cuenta de que la idea es el inicio de la solución, pero su consecución es su adaptación a un mercado diverso que tiene un concepto plural de la misma.  

jueves, 12 de noviembre de 2020

 

5 claves para reinventarte emprendiendo

en tiempos de crisis

 

 ¿Cómo podría reinventarme y emprender a través de mis habilidades y mi producto o servicio? Ahora es un buen momento para meditarlo. Dale una ojeada a estos cinco puntos que te presentamos a continuación, seguro que ellos te pueden inspirar.

1-   Las crisis producen cambios y estos generan oportunidades si sabemos leerlos de forma adecuada y con la mirada puesta en las necesidades del consumidor. Cuando hayas sopesado tu idea y estés convencido del camino que quieres emprender, no dudes más y actúa. Recuerda que te arrepentirás más de lo que no hiciste que de lo que circunstancialmente no funciono.

2-    Arriésgate. No valen las medias tintas, pero se reflexivo Huye de los convencionalismos de tu sector Busca modelos diferentes y mejores de hacer las cosas. Plantéatelo todo, porque la simple forma de presentar algo, lo puede convertir en una cosa distinta y mejorada. Para hacer lo mismo que hacen otros no vale la pena empezar un nuevo camino. Ofrece algo nuevo, que cubra una nueva necesidad, aunque sea complementario Algo por lo que te puedan conocer y te puedan elegir.

3-   Apóyate en tus fortalezas Analiza bien tu situación. Profundiza en lo que te sientas seguro y dispongas de habilidades. Utiliza esta seguridad para hacer frente a las amenazas y aprovecha las oportunidades para minimizar las debilidades que puedas tener.

4-   Piensa en tus clientes. Crea soluciones más que productos o servicios. El consumidor se dará cuenta de que dan respuesta a necesidades latentes. El cliente compra algo porque busca una solución. Se imaginativo y dale mejores soluciones de las que él espera.

5-   El diseño y la usabilidad de los productos o servicios juega un papel muy importante. Hagas lo que hagas, que sea atractivo y fácil de usar. Es muy importante la forma con la que las personas interactúan con él. En la actualidad éste es un factor diferencial en muchas categorías de productos

Editado por INpulsaempresa    inpulsa@inpulsa.eu

jueves, 29 de octubre de 2020

 

Como voy a empezar mi modelo de Negocio


Algo que siempre nos preguntamos cuando iniciamos un proyecto es por dónde vamos a empezar. Es la misma sensación que se siente al ponernos delante de un papel en blanco para hacer un dibujo. Deberemos hacer un plan
de negocio, pero es poco concreto. Entonces descubrimos que se trata de iniciarlo haciendo un modelo de negocio, que por sus características justifique la razón de la nueva iniciativa.

Hagamos lo que hagamos deberá ser algo diferente de lo existente. En caso contrario partiremos con la desventaja de competir con lo consolidado en el mercado, lo que nos debilitará las posibilidades de éxito de nuestra iniciativa. Por fin podemos darnos cuenta de por donde hemos de empezar.

Llegados a este punto hay diversas formas de enfocar nuestro modelo y una de ellas me parece especialmente sencilla y explicativa. No se trata de volver a “inventar la rueda”, sino de aprovechar todas las enseñanzas que ya nos está dando el mercado.



Consta de tres grandes partes en las que deberemos reflexionar y decidir:

1.    Aspectos en los que copiar a otros operadores de nuestro mercado. Empezar desde cero es muy difícil. Siempre que podamos debemos evitar hacerlo. Será bueno aprovechar las experiencias de otros que antes que nosotros se han enfrentado a las mismas preguntas e imitar algunas de las acciones que, a nuestro juicio y vista la experiencia, han hecho bien los demás. En ningún caso es copiar a ciegas, ya que se trata de aprovechar la experiencia de cuestiones que ya han sido testadas.

2.    Evitar actuaciones en las que otros operadores no han salido bien parados. Incluso las mejores empresas cometen errores. Las ideas pueden ser muy buenas pero los procesos que utilizamos para validarlas y acercarnos al mercado pueden no ser acertados y nos dejan una enseñanza muy valiosa para aprovecharla. Acostumbra a ser una fuente de inspiración muy importante para iniciar el proceso de diferenciarse de los demás.

3.    Abordar lo que llamaremos “actos de fe”. Hasta aquí hemos estado trabajando sobre las observaciones de la realidad, sobre las que hemos tomado decisiones. Ahora nos viene la parte final, hemos de afrontar “nuestra aportación”. La característica que de verdad nos hará diferentes y que será el resultado del desarrollo de nuestra idea. Éste será el factor principal de nuestro éxito y por supuesto es la incógnita de la que dependerá el resultado de todo nuestro proyecto.

Estos tres puntos nos van a guiar por los primeros pasos de nuestro modelo de negocio y nos permitirán construir nuestra realidad a partir de conocer el entorno en el que trabajaremos, conocer bien las necesidades del cliente al que queremos dirigirnos, dibujar nuestra estructura para obtener el máximo rendimiento en el mínimo tiempo y sobre todo, disponer de un proceso de trabajo adecuado para plantear nuestro proyecto.

Si queréis saber más os recomiendo el libro “Generando Modelos de negocio” de John Mullins, Randy Komisar. de PROFIT Editorial

Editado por INpulsaempresa    inpulsa@inpulsa.eu

 

lunes, 7 de septiembre de 2020


No te preocupes, ocúpate…


 Vivimos un momento de cambio. A pesar de que llevamos años hablando de ello, ahora y fruto de las circunstancias, éste se precipita de forma repentina y poco previsible a raíz de la pandemia del Covid­_19. Esto nos lleva a una situación en la que hemos de adaptar nuestra vida y rutinas a nuevas formas de trabajar a las que no estamos acostumbrados. Todo ello produce inquietud, desconcierto y necesidad de analizar ésta nueva situación con el fin de sacar el mejor provecho de la misma. En este entorno y llegados a este punto debemos recordar una frase que seguro hemos escuchado en muchas ocasiones “La parálisis por el análisis”.



Esta situación preocupa, crea angustia, nos bloquea la mente y no nos permite reaccionar de forma ordenada. Dudamos y en nuestra inquietud nos atrincheramos en el análisis para no actuar. Esto nos impide pensar en nuestro siguiente paso que debe ser concentrarnos en la acción para resolver nuestro problema.
Un porcentaje elevado de nuestras preocupaciones acaban no ocurriendo nunca, son producto de nuestra aversión a abordarlos pensando que debemos seguir una y otra vez analizándolos.
No te preocupes, ocúpate, actúa y veras que el camino, aun siendo largo, también ofrece soluciones. El pasado es experiencia y el futuro está por llegar. Debemos concentrarnos en crearlo desde el presente. Tengamos en cuenta que hay dos cosas por las que no debemos preocuparnos: Por las que tienen solución y por las que no la tienen y actuemos en este contexto.
Lo que nos produce preocupación depende de los demás, del exterior y del entorno, mientras que ocuparnos es algo que nos pertenece a nosotros. Debe formar parte de nuestra agenda, porque forma parte de nuestra experiencia, de nuestras habilidades, capacidades y sobre todo de nuestra voluntad de desarrollar una actitud proactiva.
Cuando te ocupas, abordas la situación y estás eliminando la preocupación.  Pronto te darás cuenta que la preocupación no es parte de la solución, sino parte del problema.
Podemos emplear nuestra energía en preocuparnos sin más, o en ocuparnos de resolver. Con la segunda opción conseguiremos acercarnos a la posible solución. Seguro que en el camino aparecerán problemas, pero estos no son más que “oportunidades con espinas”

martes, 21 de julio de 2020


Todo empieza con una idea que debe resolver algún problema

Podemos asegurar que todo proyecto, Start-Up o empresa que podamos conocer han nacido a partir de una idea. También es muy posible que ahora estés trabajando en una que crees que es buena. Esta afirmación no es extraña, todos tendemos a pensar que nuestras ideas son las mejores. Nos enamoramos de la idea y dejamos de pensar en quien nos la deberá comprar.
Nuestro objetivo con éstas reflexiones es que te sirvan para poder valorar tu proyecto, con el fin de convertirlo en una futura actividad empresarial.

En estas líneas no entraremos en algo complicado como puede ser un plan de negocio. Vamos a ver cosas sencillas que debemos plantearnos cuando empezamos a pensar en emprender. Este es un momento complejo y un tanto caótico en el que nos agobian muchas cosas y a menudo nos hacen olvidar lo más importante, el cliente. Éste será al final quien nos dará o no su confianza y seguidamente la facturación.

Lo primero que debes hacer para saber si la idea es buena o mala es saber si soluciona algún problema que necesite ser resuelto. Si no es así, te recomendamos que sigas buscando. Ideas aparecen muchas, la mayoría las descartamos. Piensa que en un entorno económico como el actual, hacer más de lo mismo no resulta casi nunca rentable.

Una vez la tengas clara, no tienes que preocuparte si su desarrollo actual es perfecto o todavía no. Las ideas perfectas no existen, lo que realmente existen son problemas que pueden ser resueltos. Si estás en el camino, serán los clientes los que te lo irán diciendo. No olvides que “la perfección es el peor enemigo de lo bueno” y que cuando se empieza nuestro mejor consejero es nuestro posible cliente. Pregunta, pregunta y vuelve a preguntar hasta la extenuación, muy a menudo la mejor orientación nos la da la calle.

Si, por el contrario, todavía no has encontrado la idea con la que te sientes a gusto y necesitas inspiración, empieza por ti. Pregúntate que servicio o producto te gustaría que existiese y no lo encuentras todavía, empezando por éstas dos preguntas sencillas:
·         ¿Qué es lo que te haría a ti la vida más fácil?
·         ¿Qué es lo que estarías dispuesto a pagar por ello?

Empezar por uno mismo a menudo puede ser el camino más rápido para encontrar algo interesante. Todos tenemos necesidades insatisfechas que pueden situarse próximas a nuestras habilidades y capacidades. En este momento del proyecto no se trata de pensar en hacerse millonario. Si es bueno y aciertas, todo irá viniendo puesto que habrás hecho la vida más sencilla a los demás y esto acostumbra a tener premio.

El objetivo de una nueva empresa lejos de estar escondido detrás de opciones muy complicadas, alta tecnología o grandes inversiones, puedes encontrarlo en acertar una mejor solución alguna cosa por sencilla que esta sea. El cliente siempre está en la primera fila de los intereses de tu empresa. Recuerda que las necesidades de tu cliente, son y serán siempre tu mejor inversor.