Se hace camino al andar.....

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lunes, 18 de febrero de 2019

Valoramos a nuestros clientes ?

  
Habitualmente no tenemos en cuenta a nuestros futuros clientes cuando hacemos el primer diseño de nuestro plan de negocio, o al menos no les damos la importancia que realmente tienen. Al hacer el plan no es facil hacer un dibujo claro de quien va a ser nuestro cliente. Algunas veces decimos que nuestro cliente "son todos"  para asegurar que podemos tener éxito y nos atrevemos a  definir un perfil al cual dirigirnos. Una observación es tan mala como la otra, ya que este punto marcará el éxito o fracaso del proyecto.

Como emprendedor y hasta este momento hemos trabajado la idea, ahora debemos enfrentarnos con quien ha de validarla. Esto solo podremos conseguirlo en la calle, con quien luego deberá "comprar" el resultado de nuestro esfuerzo.

En épocas pasadas el cliente tenía un nivel de fidelidad más elevado en sus rutinas de compra. Hoy, ya sea por el grado de información, el acceso a la misma ó el incremento de las modalidades "on line" estamos a un "clic" de la venta o del descarte. En esta situación es cada vez más importante conocer bien a nuestro cliente y la mejor forma de hacerlo es  preguntando. Debemos tener en cuenta que las mejores ideas nos las puede dar él.

Por el contrario tendemos a encerrarnos en nuestro proyecto y enfocar los esfuerzos en mejorar el producto o servicio pensando que por este camino convenceremos.  Nos centramos en la excelencia sin darnos cuenta de que "Lo excelente es el peor enemigo de lo bueno". El cliente conoce lo que le mostramos, pero lo que le enseñamos debería ser lo que él ha pensado que necesita.

En este contexto no damos el valor que merece a su opinión. Decimos que hacemos un estudio de mercado y lo que realmente hacemos la mayoría de las veces es explicar, cuando posiblemente lo que deberíamos hacer por encima de todo es escuchar.


@INpulsaempresa

miércoles, 6 de febrero de 2019


¿Cuánto vale mi Start-Up?
Esta es una de las principales preguntas que nos hacemos todos los emprendedores cuando has empezado a hacer el Plan de negocio y pensamos que con esto ya podemos ir a buscar un inversor. Sea por la seguridad que tenemos en la validez  de la idea que hemos tenido o por urgencias de tipo económico y financiero en el largo proceso de emprender tendemos a minimizar este problema.
La respuesta es “depende”. En efecto depende de en qué fase estás y cómo vas de preparado para enfrentarte a ella. Por eso es tan importante hacer un primer recorrido con tu idea antes de hacerle frente a este reto.
Desde su comienzo una Start Up puede incrementar su valor de forma progresiva si le vas agregando valor en cada una de las etapas, desde la fase idea (viendo si hay alguna parte de la idea que pueda ser objeto de algún tipo de registro), concepción (inversión en desarrollo de la idea con horas de programadores, dominios, etc.), seed capital (con las primeras aportaciones de capital de Family, Friends and Fools), pero sobre todo cuando tu producto o servicio está en la calle y generas las primeras ventas y los primeros contactos comerciales.
En primer lugar, cuidado, las ideas como tales no son registrables. En cuanto los elementos a tener en cuenta en las fases iniciales para valorar tu StartUp, están entre otros, los propios Fundadores (su experiencia, formación… su solidez), el potencial en el mercado, la competencia, la calidad del Business Plan trabajado, los acuerdos para-sociales, etc. Todo ayuda para que en esta fase inicial, en la que el inversor tiene escasos o nulos criterios objetivos, apueste por el proyecto.
Esto nos lleva a pensar que el tema de la valoración al emprender es un tanto subjetivo. Si no hay inversores ya interesados en la empresa y por el momento el Cash Flow es 0, ¿cómo calculas el valor de la empresa? ¿Cuánto vale una cuota de mercado de “clientes” que no pagan por tu servicio?
Efectivamente, cuanto más temprana sea la fase en la que desees valorar tu StartUp, los criterios serán más subjetivos. Más adelante, podrá haber criterios objetivos como la facturación o el número de visitas, pero inicialmente deberán ser mucho más subjetivos y habrá que recurrir a criterios como el equipo implicado en el proyecto, el cumplimiento de las fases desarrolladas en el business plan, la inexistencia en el mercado de un producto/servicio igual, lo innovador del proyecto y todo aquello a lo que la imaginación tenga acceso y llegue al corazón del inversor.
Lluis Godayol Gené
INpulsaempresa

viernes, 1 de febrero de 2019


Algunas personas sueñan..........

En diversas ocasiones hablando con emprendedores me han planteado la siguiente cuestión, ¿Creo que tengo una idea que es la bomba, a ti que te parece?.  Y la verdad es que llegan grandes proyectos pensados con un nivel de detalle y una propuesta de valor realmente interesante para ser llevado al mercado, pero nos cuesta conseguir enmarcarlo como necesidad evidente del posible público objetivo del que disponen.

Para pasar del sueño, que acostumbramos a llamar idea, a la realidad, a la primera factura, se debe hacer un ejercicio que la mayoría de las veces no acertamos a enfocarlo de la forma más adecuada para que sea comprensible para nuestro cliente.

Nos empeñamos en definir y explicar nuestra idea como lo vemos o como la hemos definido desde el principio y olvidamos que nuestras palabras, siendo muy validas y concretas no son nuestras, sino de quien nos escucha. Será él quien tendrá que valorar lo que le decimos y decidir sobre lo que él ha entendido de lo que le hemos presentado. 

Nosotros creamos el producto, servicio o utilidad pero ha de ser el cliente quien vea la necesidad de utilizarlo. De nada nos sirve "venderlo". En el entorno actual la decisión será suya por lo que sea capaz entender de lo que le hemos aportado.




Es mas habitual de lo deseable que nos suceda ésto. Siempre encontramos una excusa para imponer nuestra idea, cuando lo facil sería salir y preguntar. Los mejores detalles para potenciar nuestras ideas nos las pueden dar nuestros propios clientes, porque ellos saben su usabilidad y su razón para comprarlo. Nuestro sueño es ésto, un sueño más o menos acertado, pero para convertirlo en realidad hace falta estar despierto y enfrentarnos a las opiniones que pueden situarnos fuera de nuestra zona de confort pero generalmente bien orientadas hacia la usabilidad de nuestras ideas.

No renunciemos a conocer que piensan nuestros posibles clientes y los que nos han de acompañar en el proyecto. A demás esto nos facilitará mucho hacer un Mínimo Producto viable (MPV)

Luego nos quejamos de nuestras limitaciones, sin darnos cuenta de que a menudo, o casi siempre somos nosotros que nos las imponemos.


Lluis Godayol Gene CEO INpulsaempresa
@lluisgodayolgen
@INpulsaempresa


sábado, 26 de enero de 2019

¿Buscando miembros del equipo? La importancia de una correcta selección de los perfiles
La decisión de seleccionar a una u a otra persona determinará cómo va a evolucionar nuestro día a día más inmediato, el del producto, servicio y proyecto de nuestra compañía.
Es difícil definir cuáles deben ser las características del candidato modelo, que todos queremos en nuestros proyectos, pero lo cierto es que hemos repasado algunas que creemos que son fundamentales para garantizar que el proyecto crezca y tenga futuro. Por esto vamos a darte algunas ideas.
1. El candidato perfecto ignora la descripción del puesto de trabajo. Cuanto menor es la empresa, más importante que es que sus miembros, se adapten rápidamente a los cambios de prioridades, y a lo que sea necesario, independientemente de la función o cargo que ostentan.

2. Son un poco excéntricos Los mejores trabajando a menudo  hacen las cosas un poco distinto de los demás, de forma peculiar y a veces incluso inusual. Parece extraño, pero esta es la mejor manera de agitar las cosas, hacer el trabajo más divertido, y transformar un grupo insaboro en un equipo con estilo y sabor. Las personas que no tienen miedo de ser diferentes a menudo desafían el statu quo. Por eso, aportan las mejores ideas.

3. Ellos saben cuándo marcar pauta. Una personalidad inusual es divertida... hasta que no lo es. Cuando hay un gran desafío los mejores del equipo dejan de expresar su individualidad y encajan a la perfección en el mismo.

4. Ellos alaban públicamente.  El elogio de un compañero es increíble, Ellos alaban públicamente y lo hacen facil. Reconocen las contribuciones de los demás, especialmente en entornos de grupo, donde el impacto de sus palabras es aún mayor.

5. Y se quejan en privado. Queremos que todo el mundo exprese sus problemas, pero algunos problemas se manejan mejor en privado.

6.  Los mejores equipos tienen una sensación innata de los problemas y preocupaciones de los que lo rodean Algunos colaboradores no se atreven a hablar en las reuniones. Algunos incluso son reacios a hablar en privado. Esto puede lentificar las acciones y sobre todo las decisiones. Ellos saben afrontarlo

7. Los buenos equipos están impulsados por algo más profundo y más personal que sólo el deseo de un buen trabajo Educación, inteligencia, talento y habilidad son importantes, pero la unidad es fundamental..


8. Los buenos equipos siempre están probando nuevas cosas. Volver a trabajar la línea de tiempo, ajustar el proceso, ajustar el flujo de trabajo.

Es importante tener en cuenta lo importante que es la persona en el grupo ya que no debemos olvidar que un grupo vale la suma de lo que valen las personas que lo componen

www.inpulsa.eu  

jueves, 17 de enero de 2019


¿Cómo conseguir un equipo para mi proyecto? (2)


Después de haber dedicado todo un post a orientar como debemos hacer para  abordar el difícil tema de construir un equipo, ahora nos gustaría  resaltar la importancia que este tiene  en el futuro del propio proyecto y en la facilidad de consecución de los próximos objetivos que podamos plantearnos. Generalmente cuando empezamos a pensar en emprender lo primero que nos viene a la cabeza es  el concepto de vender, y por ende la necesidad de hacerlo. Mucha es la sorpresa cuando me preguntan por donde debemos empezar y acostumbro a explicar que un emprendedor, lejos de lo que se cree, hace dos ventas importantes en su vida empresarial y las dos, eso sí, son cruciales para su proyecto.

La primera es cuando ha de crear interés en las personas que han de acompañarle en la aventura. La segunda, el esfuerzo de captación de la persona o personas que deberán aportar recursos para hacer realidad la aventura. Los inversores.

Siempre pensamos que tendremos que vender y que ésta será nuestra principal ocupación a lo largo de la historia de la empresa. Sí y no. Es cierto que el emprendedor líder del proyecto siempre será quien más implicación tenga en la gestión,  organización y control comercial, pero contra lo que creemos, no en generar venta directa. La verdad es que deberá confiar por encima de todo en el mercado y en su equipo de gestión, porque si estos no apuestan por nuestro producto, y esto no es difícil en la actualidad por la oferta y las dificultades propias de la realidad empresarial con los rendimientos decrecientes como consecuencia de la competencia Internet, redes sociales y volatilidad de la decisión de compra, no puede confiarse el éxito solo a la venta, sino que debemos preocuparnos de que sea el mercado que desee comprar nuestro producto o servicio, ya que los costes de vender se vuelven a menudo difícilmente asumibles.

Visto esto queda claro que debemos prestar una atención especial a estos dos momentos del desarrollo de la compañía. Elegir las personas adecuadas para acompañarnos, en función de sus habilidades y capacidades y por supuesto las nuestras y su complementariedad y sobre todo trabajar los mecanismos de comunicación necesarios para dar confianza y convencer cuando no estamos hablando de realidades sino que estamos presentando un escenario que lejos de confiar en la probabilística seamos capaces de mostrarlo con solidez.

Pero volvamos atrás, estábamos hablando de lo difícil que nos resulta hacer estas dos primeras ventas y si no lo hacemos estas dos primeras veces difícilmente podremos enfrentarnos a todo un mercado en el futuro. Por eso debemos enfocarnos en preparar sólidos argumentos para defender el proyecto ya que nuestra idea, que al fin y al cabo, por más que sea nuestra, no es más que la idea y fallamos esforzándonos en vender el producto y no el proyecto.

Esta es una realidad que sin darnos cuenta nos acompaña a menudo al emprender. Sencillamente porqué el producto es lo que dominamos realmente y en él nos refugiamos.
INpulsaempresa