Se hace camino al andar.....

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miércoles, 25 de agosto de 2021

 ¿Cuánto vale la idea?

Hablando con emprendedores nos comentan detalles de algún proyecto que tienen en mente y que algunos de sus amigos les han animado a presentarlo asegurando que lo encuentran muy bueno. Nos explican que han hecho averiguaciones sobre el mercado y tienen definido el producto ó servicio que desean ofrecer. Hasta aquí todo va bien, pero en éste momento empiezan a preguntarse por qué a los demás, y especialmente a posibles inversores, no les atrae tanto como a él. 

Llegados a este punto, nuestra pregunta es como piensan que podríamos ayudarles para avanzar. Generalmente la respuesta siempre es la misma. Necesito encontrar un inversor para empezar a desarrollarlo. Entonces es interesante volver atrás y centrarnos en la situación del proyecto.

 



Tendemos a confundir dos términos. Cuando queremos explicar que tenemos una idea, decimos que tenemos un proyecto. Cuando lo que habitualmente tenemos es realmente la idea, que sin duda puede ser muy buena, pero que todavía no es más que una idea. Ideas tenemos todos, pero lo que hace las ideas diferentes y sobre todo consistentes, es su ejecución.

Tener ideas es la base necesaria para poder convertirlas en proyectos. Habitualmente las ideas nos aparecen en el entorno de los conocimientos y sobre las habilidades en las que nos hemos adiestrado anteriormente. En este momento las ideas no valen nada, pero son un buen punto de partida para empezar a desarrollarla sobre una base sólida de conocimiento para conseguir un proyecto que, si lo pensamos bien, no es poco.

 Las ideas empiezan a tener valor cuando se ponen en movimiento y es entonces cuando poco a poco se convierten en proyecto. El proyecto toma forma cuando tu idea, además de ser tuya, la compartes con quien te ha de comprar y ves según el modelo de negocio que hayas decidido, si tiene posibilidades de progresar y en cuanto tiempo. 

 El proyecto es la idea en movimiento. Este es el camino que te acerca al consumidor y facilita su introducción en el mercado a través de un modelo de negocio adecuado al cliente para quien hemos diseñado nuestra oferta.

Debemos recorrer éste camino y hacerlo bien y rápido, porque al emprender el tiempo que va desde la idea a la primera factura es uno de los elementos determinantes del éxito del proyecto.

 ¡Ya estas tardando……empieza ya!

 

martes, 8 de junio de 2021

 

Como debe ser nuestro plan de negocio

 

La definición de PLAN DE NEGOCIO es sencilla. No es más que un documento donde se plasma la viabilidad de una idea empresarial, como guía para poder desarrollarla de forma ordenada. Es la visión del futuro de la empresa y de lo que haremos para construirla.

Es habitual oír hablar del PLAN DE NEGOCIO. No solo porque es un instrumento técnico muy útil para plantear el desarrollo de las empresas, sino porque también es la llave para acceder a una posible financiación.

Por esto resulta importante tener entre nuestras prioridades la de diseñarlo concienzudamente, teniendo en cuenta el contexto y el entorno en él que se desarrollará nuestra idea. Con ello conseguiremos que el resultado no sea demasiado abstracto y alejado de la realidad.



Al escribirlo debemos pensar que lo leerán posibles socios, inversionistas a los que acudamos y va a ser durante mucho tiempo nuestra carta de presentación.

Un buen plan de negocio tiene tres puntos importantes que no debemos olvidar. Nuestra propuesta de valor, que explica en que somos diferentes de nuestros demás competidores. Nuestro cliente, que es a quien iremos dirigidos y finalmente cual es la necesidad que cubrimos en el mercado mediante nuestra idea. Todo ello servirá para configurar un modelo que al final será definitorio de nuestro proyecto.

Para construir un buen PLAN DE NEGOCIO debemos tener muy en cuenta su escalabilidad, ya que en la actualidad no se concibe viable una empresa que no tenga aspiraciones globales. Por ello debemos proyectarnos como escalables y plasmarlo en nuestra planificación.

Debemos explicar nuestra idea de forma sencilla, teniendo en cuenta quien va a leerlo. En el deberemos hablar de calidad, de respeto al medio ambiente, de sostenibilidad y sobre todo de servicio al cliente. No debemos olvidar que nunca habíamos estado tan cerca y a la vez tan lejos de nuestra venta como en la actualidad.

Por ello debemos considerar la parte de Gestión Tecnológica no solo como un elemento actualmente imprescindible, sino también como una parte decisiva en nuestra Gestión Estratégica. En este punto debemos tener presente un concepto importante y poco trabajado en muchos proyectos, las barreras de entrada. Valorarlas, reconocerlas y trabajar con ellas nos permitirá mantener alejados a los competidores en los primeros y más difíciles años de expansión. A demás y sobre todo, mantendrá más tranquilos a nuestros posibles inversores.

Un PLAN DE NEGOCIO no es un trabajo de un fin de semana, es posible que necesitemos alrededor de cuatro meses o más para lograr el documento apropiado, pero más que concebirlo como un trabajo, debemos prepararlo para convertirlo en un proceso en el que deberemos invertir tiempo, pero que nos retribuirá con creces su dedicación. Para ello no debe ser especialmente extenso, sino concreto.

En el deberemos remarcar bien la importancia de nuestro equipo y sus habilidades y funciones. El día que lo pongamos en marcha, ésta será precisamente la fortaleza más importante de la que dispondrá. No debemos ser modestos ni atrevidos, pero si hemos de pecar de algo es de valientes. Nuestro plan deberá ser sencillamente creíble y financieramente viable, por lo demás el tiempo nos ayudará a ajustarlo.

Este post forma parte de la colección de ON-Line CAMPUS para emprendedores de @INpulsaempresa que podréis encontrar en www.inpulsa.eu

 

martes, 25 de mayo de 2021

 

¿Valoramos a nuestros futuros clientes?

 

Esta es una cuestión que creo que no tenemos suficientemente bien aprendida. O al menos no le damos la importancia que realmente merece. Cuando planificamos nos resulta difícil pensar en quien acabará comprando lo que hemos creado. Y sin duda este será el reto que a la postre marcará el éxito o fracaso de nuestro proyecto y los que nos produce dudas e incertidumbres. A demás es el momento en que empezamos a tomar las primeras decisiones "a riesgo".

 Hay dos palabras clave que definen exactamente esta situación. La primera es VALOR y la segunda es NECESIDAD. Es importante que nuestro cliente perciba el valor de lo que le estamos presentando, de lo contrario dejara pronto de atendernos en beneficio de otras alternativas. Precisamente el cubrir sus necesidades, conocidas e incluso desconocidas, será lo que le haga prestarnos atención y decidir su apuesta por nosotros.

 Cumplir con este trabajo implica entrar en un espacio desconocido que es el de la ejecución, hasta ahora todo ha sido planteo teórico sobre nuestra idea, pero pronto debemos enfrentarnos con quien ha de validarla. Esto solo podremos conseguirlo en la calle, en relación con quien unos meses más tarde deberá comprarnos el resultado de nuestro esfuerzo.



Es en este momento en el que tendemos a encerrarnos en nuestro proyecto y preferimos enfocar los esfuerzos en mejorar el producto o servicio pensando que por este camino convenceremos. Por contra debemos pensar que "Lo excelente es el peor enemigo de lo bueno" i que....

 Cuando nos enfocamos a un nuevo reto empresarial tendemos a centrarnos en nuestro producto o servicio, porque en la mayoría de los casos forma parte de la aplicación de nuestras habilidades y estamos tan "enamorados" de la idea que no se nos ocurre pensar más allá de la misma. Hacemos grandes esfuerzos para explicar, cuando posiblemente lo que deberíamos hacer por encima de todo es escuchar.

 Si te ha gustado éste post no la olvides al emprender y recuerda que nunca antes había sido tan importante la opinión del cliente. La amplitud de la oferta, la comunicación existente y el acceso a los productos de forma casi ilimitada nos obliga a pensar que es el cliente que nos compra, no nosotros que le vendemos.  

 

 

miércoles, 5 de mayo de 2021

 

Antes de presentar nuestro proyecto a inversores


A menudo conversamos con emprendedores y nos plantean la necesidad de buscar un inversor para su proyecto. Se dan cuenta de que con la inversión que plantearon al inicio no pueden salir al mercado o que están acabando los recursos y no pueden dedicar más recursos sino es a riesgo de tener que abandonar.


 
En este punto está definida la idea y es muy clara la necesidad. Aseguran que disponen de un nuevo producto o servicio, lo han enseñado a conocidos que dominan el sector y les han animado a que lo lancen al mercado. En este momento les interesa que les presentes inversores.

 Disponen de un plan de negocio que es básicamente una definición más o menos detallada del producto o servicio y alguien les hace las veces de mentor. Ante este escenario que se repite en muchas ocasiones es necesario centrarnos para evitar que se quemen en vano gran número de energías, dinero y finalmente tiempo, que a la postre es el recurso más caro que maneja el emprendedor, aunque en muchos casos no se dé cuenta de ello.

 Llegados aquí vamos a plantear cinco reflexiones que creemos importantes antes ir a inversión y nos gustaría compartirlas:

Debemos tener un equipo. Es habitual tener una idea y empezar a desarrollarla de forma individual, hasta tenerla más o menos madura. Aunque puede parecer lógico, no es el mejor camino para emprender. Nos cuesta confiar en los demás por miedo a que nos puedan "robar" la idea. Pero la realidad es que uno de los puntos más importantes y difíciles de conseguir al iniciar un proyecto es disponer de un equipo multidisciplinar y compensado. Ésta es la primera realidad que valorará un inversor.

Debemos tener una propuesta de valor muy bien definida. Una cuestión que parece sencilla y en realidad no lo es tanto es tener una idea clara de la propuesta de valor. Habitualmente nos extendemos en explicaciones sobre el producto, pero no en las diferencias del mismo con los demás, que al final serán la razón por la que nos comprarán a nosotros y no a los otros

Debemos disponer de un cliente. Habitualmente nos da confianza pensar que nuestro público objetivo es muy amplio. Pensamos que como más amplio sea, más facilidad habrá para consolidar venta. Esto no es necesariamente así. Nuestro producto vale en el mercado en función de que realmente tenga una utilidad determinada para un perfil determinado y los mercados muy amplios a menudo tienen un foco de interés difuso.

Debemos tener un plan de negocio bien desarrollado. Que tenga factibilidad y viabilidad y que ambos sean justificables. En este sentido deberemos tener, a ser posible, métricas que nos permitan defender cada una de las aseveraciones del proyecto. El inversor sabe que algunas de ellas no se cumplirán, pero debe ver que realmente está construido y no planteado.

Y finalmente debemos tener claro que perfil de inversor nos interesa, puesto que no todos los inversores son adecuados para todos los proyectos. Hemos de buscar un perfil de unas características determinadas que le permitan sentirse interesado por el mismo. En general podríamos hablar de inversores sectoriales o territoriales, pero en cada caso se ha de estudiar muy bien a quien se le plantea, así como el discurso que se utiliza en cada uno de los casos. No nos vale una presentación para la inversión. Lo adecuado será una para cada caso, sabiendo el perfil y los intereses del inversor.

Buscar un inversor a partir de una idea es un arduo trabajo, que no quiere decir que sea imposible, pero que si que es complejo y en muchos casos más lento de lo que el propio emprendedor se plantea. Por ello y siempre que sea posible será importante disponer de una primera factura o en su lugar un interés explícito de compra por parte de alguien que justifique la solidez de la propuesta.

Este contenido forma parte de la colección de acompañamiento a emprendedor de @INpulsaempresa que podréis encontrar en www.inpulsa.eu

 




jueves, 22 de abril de 2021

 


Al iniciar nuestro proyecto nos preguntamos qué debemos hacer para tener el mejor equipo para nuestra Start Up. Ésta es una cuestión difícil de contestar. Estamos hablando de personas que como tales tienen un conjunto de habilidades, motivaciones y actitud que utilizadas de forma combinada pueden dar resultados sorprendentes e inesperados.



Lo que si podemos decir es que una Start-Up por su propio momento vital, precisa en principio de dos características que debemos tener en cuenta. Sus integrantes deben ser multidisciplinares y deben ajustarse a las necesidades básicas del proyecto que se quiere abordar. No podemos olvidar que en esta etapa es cuando menos dinero se puede gastar y por tanto pagar habilidades externas.

Dicho esto, podemos detallar un poco más. Deberíamos pensar en un equipo complementario. Por supuesto necesitamos alguien con visión de la necesidad, promotor del proyecto y constructor de la primera versión mental del producto o servicio.

A su lado necesitaremos alguien con la habilidad y las capacidades óptimas para desarrollar de forma adecuada esta visión inicial. No es fácil ni habitual acertar a la primera todos los elementos que confluyen en un producto o servicio ganador. Deberemos hacer un recorrido de concreción a través de la observación y trabajo en el mercado para acertar.

Para cumplir con el objetivo anterior necesitaremos disponer de perfiles con habilidades de comunicación para reclutar y retener el mejor talento posible. No olvidemos que nuestra primera venta es la que realizamos al construir nuestro propio equipo. Si a estos no les sabemos contagiar el interés por el proyecto, difícilmente lo haremos con inversores y menos con los clientes en el futuro.

Finalmente deberemos tener en cuenta las habilidades administrativas. Podremos empezar sin disponer de este perfil, pero pronto nos daremos cuenta de que lo necesitamos.

Ahora me diréis que hablamos de convencer a mucha gente y esto además de ser difícil toma mucho tiempo. Es verdad, por esto os avanzaré que en muchos casos no se necesitan tantas personas distintas, se puede empezar por los dos primeros perfiles e ir completando el equipo. Aquí hay dos consideraciones importantes a tener en cuenta, el Promotor de la idea debe ser un buen vendedor de la misma y el equipo fundador, sea de la dimensión que sea, debe estar bien cohesionado. El éxito llegara en mayor medida de la mano del equipo que de la calidad de la primera idea.

A partir de aquí podemos decir que dos perfiles con habilidades opuestas y complementarias, con confianza, mente abierta y respeto mutuo, todo ello apoyado por unas habilidades previas que confieran experiencia, pueden bien ser la base de un buen equipo que pueda trabajar escuchando al mercado y tomando decisiones adecuadas para definir finalmente el proyecto    

                                                       Lluís Godayol Gené Director On-Line CAMPUS Emprendedores

llgodayol@inpulsa.eu
www.inpulsa.eu


martes, 13 de abril de 2021

 

Como emprendedor se debe ser buen vendedor


En multitud de ocasiones hemos oído decir que para emprender se debe disponer de capacidad y visión comercial. Aunque si es cierto que ésta cualidad es necesaria pero no suficiente para triunfar, puede asegurarnos un buen porcentaje de posibilidades de que un proyecto progrese y salga adelante.



Es claro que como emprendedor se debe ser buen vendedor. Ya sea el CEO o alguien de su confianza debe ser un valor en el ámbito de la venta. En el mundo empresarial este concepto no es desconocido, pero resulta importante reconocer las capacidades que debe tener el emprendedor, como impulsor del proyecto, si quiere que éste se desarrolle con facilidad. Debe estar muy próximo al dialogo con sus clientes, incluso debe conocer bien la opinión de sus no-clientes con el fin de definir el camino y las decisiones a tomar en el conjunto de la empresa. Nadie mejor que el propio impulsor podrá detallar y convencer a sus inversores o clientes sobre las oportunidades del proyecto.


Muchos proyectos empiezan con un diseño casi perfecto de las operaciones, de las campañas de marketing y de una ajustada pero precisa financiación. Pero olvidan la parte más decisiva que es la salida al mercado. Todo ello lo resolveremos prestando especial atención al cliente y dedicando los recursos necesarios a conocer como se producirá la generación de ingresos.

También nos hemos preguntado cual es la clave para triunfar al emprender. La respuesta no es fácil y al final llegamos a la conclusión de que es muy importante saber “vender” o mejor dicho "comunicar" para convencer. Otra opción sería disponer de estos recursos de alguna otra forma en nuestro proyecto.

Debemos tener en cuenta que, a pesar de ser su base, lo más importante del conjunto de cualquier proyecto no es la tecnología empleada, la innovación o el valor añadido que nos proporciona. Lo más relevante es saber “vender” lo que ofrece el proyecto. Debemos convencernos de que hemos pasado de un entorno social de oferta a uno de demanda y por tanto la comunicación entre las partes es cada día más crucial

Muchos proyectos empiezan con un diseño casi perfecto de las operaciones, de las campañas de marketing y de una ajustada pero precisa financiación. Pero olvidan la parte más decisiva que es la salida al mercado. Todo ello lo resolveremos prestando especial atención al cliente y dedicando los recursos necesarios a conocer como se producirá la generación de ingresos.

Lluís Godayol Gené Director On-Line CAMPUS Emprendedores

llgodayol@inpulsa.eu
www.inpulsa.eu






martes, 6 de abril de 2021

 

Algunos consejos para emprender

 

Una constante común al emprender es la escasez de recursos de que se disponen para poner en funcionamiento el proyecto. Lo que denominamos el “valle de la muerte”, que va desde el inicio de la puesta en práctica de la idea a la primera factura o a la inversión, ya que éste es el espacio de tiempo más temido porqué puede significar la diferencia entre el éxito y el fracaso. 

No hay duda de que la puesta en marcha de un nuevo negocio, además de depender de la idea, está sujeto a la cantidad de recursos de que dispongamos. Por ello deseamos plantear algunas soluciones. Hay veces que optamos por prescindir de personal especializado necesario, si no podemos disponer de él en el propio equipo y a riesgo. En otros lo sustituimos por perfiles en outsourcing a la espera de disponer del capital para poder internalizarlos.

 


En éste caso no hay ideas buenas ni malas. La idea por excelencia debería ser configurar un equipo potente a riesgo para asegurar un buen lanzamiento del proyecto. La respuesta fácil es decirnos: ¡Conseguir esto no es fácil!

Hagamos pues una primera reflexión. Debemos tener en cuenta que conseguir compañeros para nuestra aventura es la “primera venta” que deberemos hacer en nuestra futura empresa. Difícilmente conseguiremos nuestro propósito en el mercado si no somos capaces de “enamorar” a alguien que, además tendrá la expectativa de ganar dinero con ello.

A pesar de todo ello podemos dar otras orientaciones que servirán para resolver éste y algunas otras dudas que te surgirán:

· Piensa en grande: Antes necesitábamos una estructura muy pesada para dar forma un negocio y atender a nuestros posibles clientes desde el primer día. Ahora la tecnología e Internet nos ofrecen posibilidades para visibilizarnos, globalizar y por ende conseguir nuevos clientes. Según como sea nuestro modelo de negocio, no necesitaremos ni tan solo una estructura física para empezar. La tecnología permitirá relacionarnos on-line a nivel local e internacional y realizar las mismas acciones promocionales que haríamos con una estructura física. Planifiquémoslo y veremos que es posible.

· Ofrece Servicios y no productos   Esto nos facilitará trabajar con recursos limitados. Los servicios son por definición tendentes al coste variable y esto nos beneficiará. Debemos fijarnos que las empresas de Outsourcing que habitualmente utilizamos siguen este modelo y ya son tendencia. Investiga que necesita el cliente y dáselo.

· Utiliza la tecnología y aprovéchala en tu beneficio. La Tecnología ofrece muchos canales de comunicación y divulgación con la posibilidad de que los aprovechemos con un coste muy bajo o incluso gratuitos. Aprovecha las redes. No caigas en el error de pensar que lo son todo, pero pueden ayudarte si sabes aprovecharlas. Define objetivos.

· Hay tiempo de pensar en Beneficios, pensemos en desarrollo. Reinvierte. Esto te potenciara los flujos de trabajo y te ayudara a crecer por sí solo. Invierte.

· Tu mejor inversor son tus clientes. Recuérdalo siempre i cuídalos. Ponlos en el centro de tu proyecto porque son la razón principal de tu empresa y siempre serán el centro de toda tu historia empresarial. Escúchales, conóceles y no olvides nunca hablar con ellos. Son precisamente ellos los que nos darán las mejores ideas. 

lunes, 22 de marzo de 2021

 

La actitud hace la diferencia

 

En el entorno social actual vemos cada vez más claro que el éxito empresarial no está ligado pura y simplemente al resultado económico de las empresas. Aunque es evidente que el empresario asume un riesgo y por tanto desea obtener una rentabilidad del mismo y un reconocimiento social que en la mayoría de los casos lo da éste capítulo, cada vez más la empresa, sometida a la velocidad que impone el cambio y la innovación se está convirtiendo en una herramienta social y está pasando a ser valorada como tal.




Éste fenómeno podemos observarlo en todas los niveles y acciones de la misma, en su estructura interna, su motivación por mejorar el servicio y hasta en su comunicación frente al entorno. Emprender es aplicar mejoras sea cual fuera el ámbito en el que se aplique el emprendimiento y éste concepto nos lleva implícito una determinada actitud colectiva en el entorno en el que se desarrolla. Cuando se creaban empresas por el beneficio, algo muy usual en el pasado, sólo se valoraba y por tanto se atraía personas cuya meta era enriquecerse y esto no era ajeno a la percepción social. Por el contrario, si consideramos a la empresa como un servicio social y al empresario asumiendo la actitud de creador de bienestar público, generador de trabajo y riqueza mediante actividades basadas en la innovación, estamos cambiando la visión de la empresa y a su vez el proyecto de vida del propio empresario, que ahora será visto como un “bien social” merecedor de protección, estímulo y respeto.

Llegados a este punto vemos que la actitud hace la diferencia. Ésta junto a la innovación que nace de una sólida secuencia en la que cuando emprendemos soñamos, pensamos, creemos y finalmente nos vemos capaces de ejecutar, se debe ver en todo momento acompañada tanto de las habilidades adquiridas y de los propios conocimientos, como del aprendizaje colectivo y de la cooperación basada en la confianza. Todo ello marca la diferencia como base del equipo de emprendimiento como fundamento de iniciativas empresariales del conocimiento, la innovación y la proyección hacia el futuro.

domingo, 14 de marzo de 2021

 

¿Cuánto vale mi idea?

 No hace mucho hablé con un emprendedor que me comento detalles de un proyecto que tiene en mente y que sus amigos y conocidos le han dicho que es muy acertado. Me explico que había hecho algunas averiguaciones sobre el mercado y tenía en mente el servicio que quiere ofrecer. Pero a partir de aquí empieza a preguntarse por qué a los demás, y especialmente a posibles inversores, no les atrae tanto como a él, que le ve todas las ventajas. La primera cosa que le pregunte es cómo podía ayudarle. Generalmente la respuesta siempre es la misma. Necesito encontrar un inversor para avanzar. Llegados a este punto siempre me gusta volver atrás para centrarnos en la situación.

 

 

 Tendemos a confundir dos términos. Cuando explicamos que tenemos una idea más o menos elaborada, decimos que tenemos un proyecto. Cuando lo único que realmente tenemos es la idea, que sin duda puede ser muy buena, pero que todavía no es más que una idea. Ideas tenemos muchas cada día, pero lo que hace las ideas diferentes y sobre todo consistentes es su ejecución.

 En general es más fácil tener ideas que proyectos porque las ideas se nos generan  en el entorno de las temáticas y sobre las habilidades en las que nos hemos adiestrado anteriormente. En este momento las ideas no valen nada, son un punto de partida para empezar a realizar el proyecto que, si lo pensamos bien, no es poco. Las ideas empiezan a tener valor cuando se ponen en movimiento y es entonces cuando poco a poco se convierten en proyecto. El proyecto toma forma cuando tu idea, además de ser tuya, la compartes con quien te ha de comprar y ves según el modelo de negocio que hayas decidido, si tiene posibilidades de progresar y en cuanto tiempo.

 El proyecto es la idea en movimiento. Es el camino que te acerca al consumidor y que facilita su introducción en el mercado a través de un modelo de negocio adecuado al cliente para quien hemos diseñado nuestra oferta.

 Es muy importante recorrer éste camino y hacerlo bien y rápido, porque al emprender el tiempo que va desde la idea a la primera factura es uno de los elementos determinantes del éxito del proyecto.

 ¡Ya estas tardando……empieza ya!

 

viernes, 5 de marzo de 2021

Emprender en tiempos de crisis

Contra lo que podríamos pensar, emprender en tiempos de crisis no debería ser más difícil que en cualquier otro momento. Las crisis no son más que situaciones de complejidad económica que perjudican en mayor medida a las empresas en funcionamiento que a nuevas ideas que pueden resolver necesidades que lo existente no es capaz de solucionar. En este terreno es muy posible que emprender tenga alguna ventaja, puesto que lo establecido también deberá hacerlo y se encontrará en muchos casos en situaciones limitantes por su propia inercia.




Vamos a preguntarnos ¿Cómo podría emprender a través de mis habilidades o los conocimientos adquiridos de un producto o servicio? Es un buen momento para meditarlo. Veamos algunas razones que nos podrían ayudar y te pueden servir de inspiración.

Todas las crisis producen cambios y éstos a su vez generan oportunidades si sabemos leerlos de la forma adecuada con la mirada puesta en las necesidades del consumidor. Cuando hayas sopesado tu idea y estés convencido del camino que quieres emprender, no dudes más y actúa. Te arrepentirás más de lo que no hiciste que de lo que circunstancialmente no funciono.

Es evidente que implicará un riesgo. No valen las indecisiones, pero deberemos ser reflexivos y huir de lo convencional del sector buscando una mejor forma de hacer las cosas, aunque estas sean las mismas cosas. Plantéatelo todo, no deseches nada sin meditar sobre ello, porque la simple forma de presentar algo, lo puede convertir en algo distinto y mejorado. Para hacer lo mismo que hacen otros no vale la pena empezar un nuevo camino. Ofrece algo nuevo, que cubra una nueva necesidad, aunque sea complementaria. Algo por lo que te puedan conocer y te puedan elegir.

Conócete bien, apóyate en tus fortalezas. Analiza bien tu situación. Profundiza en lo que te hace sentir seguro porque forma parte de tus habilidades. Utiliza esta seguridad para hacer frente a las amenazas y aprovecha las oportunidades para minimizar las debilidades que puedas tener.

Crea soluciones o respuestas más que productos o servicios. Sobre todo, piensa en tus futuros clientes. El consumidor pronto se dará cuenta de que le estás facilitando necesidades latentes o que él mismo no contemplaba. El cliente compra algo porque busca una solución. Se imaginativo y dale mejores soluciones de las que él mismo espera.

Ocúpate del diseño y la usabilidad de lo que presentes, porqué juega un papel muy importante en la innovación y ésta forma parte del interés del consumidor.  Hagas lo que hagas, que sea atractivo y fácil de usar. Es muy importante la forma con la que las personas interactúan con ello. En la actualidad éste es un factor diferencial en muchas categorías de productos y servicios.

Teniendo en cuenta éstas sencillas ideas pruébalo, a la larga te arrepentirás más de no haberlo intentado que de un necesario abandono. 

miércoles, 24 de febrero de 2021

 

La propuesta de valor

Cuando desarrollamos una idea debemos estudiar las necesidades no satisfechas de nuestros posibles clientes, sus preocupaciones y que es lo que realmente desearía obtener de su relación con nosotros.

Este es el primer paso para saber la utilidad e interés de nuestro emprendimiento y lo conoceremos como la propuesta de valor. Para ello deberemos estudiar las necesidades de toda la cadena de valor especifica del sector, de nuestros clientes y si los hay, de los clientes de nuestro cliente. De nada sirve ofrecer algo a nuestro cliente que no resulte útil para los suyos. Una de nuestras mejores armas será sin duda facilitar el trabajo de venta de quien nos puede dar confianza. Para ello deberemos conocer bien el entorno donde queremos trabajar.

Para ello la mejor forma de diseñar nuestra propia propuesta de valor es ponernos en la mente de nuestro cliente y pensando como él, responder las siguientes preguntas: 


  • ¿Que no puede dejar de hacer nuestro cliente?
  • ¿Cómo podemos ayudar al cliente a realizar su trabajo?
  • ¿Qué necesita para obtener la interacción con sus clientes?
  • ¿Cómo quiere ser percibidos por sus clientes?
  • ¿Qué entienden nuestros clientes por “demasiado costoso”, demasiado tiempo, demasiado dinero, demasiado esfuerzo?
  • ¿Tienen dificultad para hacer ciertas acciones con nosotros?
  • ¿Qué barreras mantienen para no adoptar la solución propuesta?

Y por tanto ponderar:


  • El ahorro que pueden esperar de su relación con nosotros
  • Las características específicas que más les gustan de la oferta
  • Las consecuencias socio-empresariales positivas que puede obtener
  • Lo que más desean sus propios clientes o lo que él más valora
  • Lo que puede conseguir mediante su relación con nosotros

Entonces nos daremos cuenta de la priorización de sus necesidades. Podremos trabajar de una forma proactiva con ellos y en beneficio de sus clientes, y con ello las sinergias se harán mucho más efectivas y por tanto la relación mucho más estrecha y duradera.